Historia del Palacio de Viana – Madrid

RECORRIDO CONSTRUCTIVO

(extracto del proyecto de ejecución)

El edifico que hoy conocemos como Palacio de Viana representa una de las residencias nobiliarias más antiguas e importantes del Madrid del XV y del XVI si nos atenemos a su clara presencia en la mayor parte de las representaciones cartográficas de estos siglos. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIV cuando se constituyen las casa principales de Francisco Ramírez y Beatriz Galindo, personajes relevantes en la historia de la villa y muy próximos a los monarcas católicos. Su primera configuración es la de un modesto palacete-fortaleza de fachada plateresca y torre fuerte en uno de sus ángulos. Su presencia aparecerá siempre vinculada al recientemente fundado Monasterio de la Concepción Jerónima y ambos ocuparán una extensa manzana de uso nobiliario y conventual. En el Madrid amurallado ya no quedaban solares para grandes construcciones, por ello los nobles construyeron sus residencias fuera de la muralla pudiendo así tener amplios espacios que albergaran los palacios con huertas y jardines. La casa de la familia Ramírez poseía unos viñedos situados sobre buena parte del arrabal inmediato al templo de Santa Cruz, barrio que hasta entonces había permanecido extramuros del recinto amurallado que delimitaba la Villa de Madrid.

Beatriz Galindo encargó en la primera década del siglo XVI, la construcción de un nuevo convento de la Concepción Jerónima en unos terrenos próximos a las casas principales de su desaparecido esposo y aprovechó las obras para ampliar las citadas casas y unirlas al propio monasterio. El espacio urbano que delimitaba el palacio y el convento fue denominado “plazuela de las monjas”. El antiguo convento se convirtió en un monasterio, con amplia y frondosa huerta.

La casa señorial de los Ramírez construida por decisión de La Latina constaba de dos edificaciones escalonadas con dos patios intermedios. La fachada, en su derecha, poseía una torre fuerte situada en el ángulo delimitado hoy por las calles de la Concepción Jerónima y del Duque de Rivas que le prestaba aspecto de fortaleza renacentista.

El resto de la misma era de estilo plateresco, con un gran portón rematado en amplio escudo la vivienda se extendía por el segundo inmueble, haciéndose encuadrar con la iglesia de las religiosas jerónimas. El oratorio era lo más suntuoso del conjunto.

A mediados del siglo XVII, la casa-palacio de los Ramírez de Saavedra permanecía por sucesión a la Condesa de Castellar quien al parecer añade una edificación más cerrando el cuadrilátero tal y como muestra el plano de Texeira de 1656. A finales del siglo XVIII sufre nuevas transformaciones, entre otras la de la fachada renacentista que asume en este momento un aire neoclásico.

Pero el actual palacio debe su configuración y fisonomía actuales a las reformas emprendidas a finales del siglo XI y principios del XX cuando por línea de sucesión llega a manos del célebre poeta romántico don Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, duque de Rivas quien en 1843 encarga al arquitecto F.J. Mariátegui la reforma del antiguo edificio. La base de esta reforma será la construcción de un segundo piso o segunda planta para lo que se atuvo a las normas de alineación y altura que marcaron las directrices municipales. De esta manera el cuerpo principal sería elevado a la primitiva altura “que tiene la torre de esta casa”. Así mismo se insistía en la ejecución de la fachada “con buena fábrica de ladrillo”. De este gran proyecto solo se ejecutó una parte, entre ellas la actual fachada.

Posteriormente el primer Marqués de Viana, nuevo propietario del edificio, cambiaría el nombre, pasando a denominarse, palacio de Viana y parece que fue en este momento cuando se levantó el patio de Columnas, aunque no se han encontrado datos fidedignos al respecto. También en este momento, y gracias a la Desamortización, se amplió el primitivo jardín, adquiriendo la limítrofe huerta del convento, que se convirtió en un parque romántico, arbolado con robles y castaños de Indias. En 1890 se produce el derribo del colindante Monasterio y se vende el solar. De esta manera la antigua plazuela de las Monjas se transformó en una calle denominada del Duque de Rivas. Como resultado de la desaparición del monasterio, la parte del palacio que estaba junto al crucero y presbiterio de la iglesia quedó al aire, por lo que resultó necesaria una nueva reforma que definiese el contorno meridional del Palacio.

En 1920 se realiza una nueva reforma a cargo del arquitecto don Valentín Roca, y según algunos autores, se debe a esta restauración la ampliación de la parte posterior del palacio y la remodelación del jardín anterior, aunque otros afirman que fue únicamente reformado el interior con una decoración inspirada en la arquitectura plateresca de comienzos del siglo XVI, notable en la restauración del patio principal y la decoración de la escalera noble. Como obra nueva se construirá un guardamuebles en la azotea.

En 1939 el Ministerio de Asuntos Exteriores arrendó el palacio de forma que éste pasó a constituir la vivienda oficial del Ministro y, finalmente en 1955 fue adquirido por el Estado. En los años 60, con don Fernando María Castiella y Maíz, se lleva a cabo una importante restauración y especialmente una remodelación decorativa a cargo de Luís Martínez Feduchy con la colaboración y asesoría de Carlos de Beistegui, acorde con sus nuevos usos como residencia y representación del Ministerio de Asuntos Exteriores.

RECORRIDO HISTORICO

1.- De los orígenes del Palacio hasta el S.XVIII

1.1. Las Casas Principales de los Ramírez

El origen del Palacio de Viana se remonta a la época de los Reyes Católicos, siendo entonces casa principal de los Ramírez. Esta noble familia poseía unos viñedos situados sobre buena parte del arrabal inmediato al templo de Santa Cruz. En el Madrid amurallado ya no quedaban solares para grandes construcciones, por ello los nobles construyeron sus residencias fuera de la muralla pudiendo así tener amplios espacios que albergaran los palacios con huertas y jardines. El arrabal de Santa Cruz, barrio que hasta entonces había permanecido extramuros del recinto amurallado que delimitaba la Villa de Madrid, estaba delimitado al norte por la Plaza Mayor; al oeste por la calle Toledo; al sur por las calles de San Millán y Duque de Alba y al este por la calle de Concepción Jerónima.

A finales del siglo XV, los citados viñedos pertenecían a Francisco Ramírez, secretario del rey católico y Capitán General de Artillería, que por su pericia y tenacidad en el manejo de las bolas encendidas y sus triunfos en las campañas contra los moros andaluces había conseguido el título de “El Artillero”. De familia cántabra pero natural de Madrid a Francisco Ramírez le fue concedido blasón de nobleza por los Reyes Católicos. Se sabe que recibió muy esmerada educación, amaestrándole en las artes y en la distinguida profesión de las armas.

Tras quedar viudo de su primera esposa, Isabel de Oviedo, se casó con Beatriz Galindo “La Latina”, mujer de amplia cultura humanista que fue preceptora y dama de confianza de Isabel la Católica y que se distinguió por la mucha doctrina y profundo conocimiento que poseía de las letras latinas.1

En 1501 en el transcurso de una acción bélica en la campaña de Málaga muere Francisco Ramírez, dejando estipulado en su testamento la edificación de un hospital en sus terrenos del arrabal de la Villa de Madrid:

Otros y por cuanto yo tengo comenzado a hazer edificar una casa para Hospital en el Arrabal desta villa de Madrid, como van de mis casas a San Francisco, a la mano derecha, cerca de San Millán, el qual, dándome Dios nuestro señor salud para ello, yo entiendo de acabar y dotar en él las cosas que en él ayan de aver y las limosnas que en él quiero que se hagan y como se hagan, e qué bienes e rentas le deviere dexar porque a Nuestro Señor plega perdonar mis culpas y pecados e de Beatriz Galindo mi mujer e de Isabel de Oviedo mi primera mujer, e de nuestros hijos e finados, y llevar nuestras almas a su Santa Gloria”.2

El citado Hospital de La Latina, sito entre la esquina de la calle Toledo y la plaza de la Cebada, se construyó junto al monasterio de monjas jerónimas de la Concepción. Pero como este edificio religioso quedaba muy cerca del monasterio de San Francisco el Grande, protestaron los franciscanos en 1506 al Cardenal Cisneros, regente de Castilla, y consiguieron que el convento se destinase a monjas concepcionistas franciscanas.

Beatriz Galindo, ante la presión de los franciscanos que le habían obligado a retirar a las monjas jerónimas del monasterio de la calle Toledo encargó, en la primera década del siglo XVI, la construcción de un nuevo convento de la Concepción Jerónima en unos terrenos próximos a las casas principales de su desaparecido esposo y aprovechó las obras para ampliar las citadas casas y unirlas al propio monasterio. Se continuaba de esta manera la costumbre medieval de reyes y nobles de levantar conventos junto a palacios para asegurarse la salvación eterna.3

Ciertas libranzas de la reina del año 1504 nos sitúan cronológicamente las fechas de la construcción de todo esta conjunto palacio – monasterio:

“A Beatriz Galindo, criada de la Reina, 100.000 maravedía para ayudar a las obras del monasterio de la Concepción de Madrid, extramuros”4

El espacio urbano que delimitaba el palacio y el convento fue denominado “plazuela de las monjas”. Un conjunto de bulas y documentos pontificios aseguraba la vigencia del voto de clausura a las ciento ochenta monjas jerónimas allí recluidas. El antiguo convento se convirtió en un monasterio, con amplia y frondosa huerta. Al exterior, como todos los conventos de la época, era muy austero, con altos muros de pedernal y verdugadas de ladrillo.

La casa señorial de las Ramírez construida por decisión de La Latina constaba de dos edificaciones escalonadas con dos patios intermedios. La fachada, en su derecha, poseía una torre fuerte situada en el ángulo delimitado hoy por las calles de la Concepción Jerónima y del Duque de Rivas que le prestaba aspecto de fortaleza renacentista. El resto de la misma, sobre la “plazuela de las monjas”, era de estilo plateresco, con un gran portón rematado en amplio escudo con las armas de los Ramírez y de los Galindo. El aspecto, según relata Mesonero Romanos era la de un palacio – fortaleza del Renacimiento español.

A pesar de no contar con ninguna imagen gráfica de esta portada plateresca valga como composición similar la antigua portada del Hospital de la Latina, decorado así mismo con sendos escudos heráldicos de los Ramírez-Galindo.

La vivienda se extendía por el segundo inmueble, haciéndose encuadrar con la iglesia de las religiosas jerónimas. El oratorio era de lo más suntuoso del conjunto.

Según P. Madoz “el exterior es poco notable y el interior consiste en una planta de cruz latina y un alzado muy sencillo…” Al parecer, el interior de la iglesia era de estilo gótico, con nervaduras muy semejantes de las que refuerzan las bóvedas de los Jerónimos, ya que ambas edificaciones se construyeron al final del periodo de las Reyes Católicos, momento en el que convivían los estilos góticos y plateresco.5

Tras la muerte de su esposo, Beatriz Galindo se retiró a este monasterio de la Concepción Jerónima y vistió el hábito de esta orden hasta su fallecimiento en 1534.

E si acaeciese que el dicho Nufrio Ramírez mi hijo no quedare hijo ni hija, nieto ni nieta ni otro descendiente alguno legítimo e de legítimo matrimonio nacido o procreado, en tal caso quiero y mando y es mi voluntad que los dichos bienes deste dicho mayorazgo queden y se finquen e se tornen e buelvan al Monasterio de Nuestra Señora de la Concepción que yo fize, fundé y edifiqué en el Arraual de la Villa de Madrid, e al Hospital de la Concepción que el dicho Secretario Francisco de Madrid, mi Señor fundó y edificó…”6

Cuando murió “La Latina” recibió sepultura en el coro alto del templo y recibió sepultura en uno de los cenotafios renacentistas de alabastro y mármol con estatuas yacentes destinados a los fundadores. Gracias a los detalles conocidos de estos sepulcros tenemos la imagen clara del blasón de los Ramírez, blasón que, como se ha dicho con anterioridad, remataba el portón de entrada de las casas-principales:

torre almenada y otra sin almenas y pretil y con una escalera arrimada a ella, y entre torre y torre de la puente junto con la torre almenada un mandilete y delante del una vanderacon una veleta con una cruz colorada. Las cuales armas me dieron Sus Altezas quando tenían çercada la çiudad de Malaga estando dentro los moros, y me mandaron poner mis armas en la dicha puente, por donde plugo a nuestro Señor que sus Altezas entro /sic) en la dicha çibdad.

Y en el dicho escudo ay otro castillo en campo colorado sobre unas ondas de agua, y debaxo del de las esquinas del dicho Castillo salen unas cabeças de sierpes amarillas.” 7

Las monjas concepcionistas velaron devotamente durante generaciones a Beatriz Galindo mientras que don Francisco de Madrid no se sabe con certeza dónde yace. ¡Con cuánta razón pudo decir Lope de Vega en su “Jerusalem Conquistada”:

Capitán General murió en Granada

a manos de los moros, cuya vida

honró a Madrid, pero la más honrada

patria ¡cuán presto el sacrificio olvida!8

Al procederse al derribo de la iglesia a finales del XIX los restos de “La Latina” fueron primeramente depositados en el convento sucesor de éste sito en el barrio de Salamanca. Posteriormente, el mausoleo viajó con los restos de doña Beatriz Galindo teniendo definitivo reposo en la iglesia del convento que la Orden Jerónima tiene en el Goloso, cerca de Madrid. 9

1.2. Casa de los Ramírez – Saavedra

Durante todo el siglo XVI, las casas principales de los Ramírez pertenecerán a los descendientes de doña Beatriz Galindo y don Francisco Ramírez.

Instituido el mayorazgo familiar a favor del segundogénito Nuflo Ramírez Galindo, será éste junto con su esposa doña Ana de Mendoza sus primeros moradores. La posesión pasó posteriormente a manos de su hijo don García Ramírez. 10 Según consta en su testamento y codicilo fechado en 1563, sus posesiones pasaron a manos de su hija doña Beatriz Ramírez de Mendoza. Gracias al matrimonio de ésta con don Fernando de Saavedra, conde de Castellar en 1584, la familia Saavedra recibe por capitulación el mayorazgo de doña Beatriz.11

A mediados del siglo XVII, las casa – palacio de los Ramírez de Saavedra pertenecían por sucesión a la Condesa de Castellar quien, al parecer añade una edificación más cerrando el cuadrilátero tal y como muestra el plano de Texeira de 1656.

A finales del siglo XVIII, la casa – palacio sufre nuevas transformaciones, entre otras la transformación de la fachada renacentista que asume en este momento un aire neoclásico.

2.- Las grandes transformaciones realizadas durante los siglos XIX y XX.

2.1 Palacio del Duque de Rivas

El actual palacio de Viana debe su configuración a las reformas emprendidas a finales del siglo XIX y principios del XX, y será en este periodo cuando la casona de los Ramírez de Saavedra pasará a tener su actual aspecto.

Por línea de sucesión llega a manos del célebre poeta romántico don Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, Duque de Rivas. Este fino aristócrata, humanista y diplomático, pues fue embajador en Nápoles, y, en especial, gran poeta del movimiento romántico español, hace de este caserón su morada en la capital del Reino y tienen entonces comienzo diversas actuaciones para embellecerlo.

Numerosos objetos de arte, muebles de estilo, vajillas, alfombras, lámparas, se contenían en las sesenta cajas para las que pidió franquicia diplomática cuando cesó su actividad diplomática en Nápoles, para ornar su palacio de Madrid.

Reformas del Duque de Rivas:

Proyecto del Arquitecto Mariategui

En 1843 el Duque de Rivas encargó la reforma del edificio al arquitecto don Francisco Javier Mariategui, autor de la vieja Universidad de San Bernardo. Nacido en 1790, estudió en la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando obteniendo el título de Profesor de Arquitectura. Así mismo cursó estudios en el Real Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Trabajó en numerosos proyectos para el gobierno durante el reinado de Fernando VII, siendo nombrado Académico de Mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1831.12

La base de la reforma de Mariategui es la construcción de un segundo piso o segunda planta. Para ello se atuvo a las normas de alineación y altura que le marcaron las directrices municipales. De esta manera el cuerpo principal sería elevado a la primitiva altura “ que tiene la torre de esta casa”. Así mismo se insistía en la ejecución de la fachada “con buena fábrica de ladrillo” y que ésta se coronara “con un alero de madera descubierta”

Esta reforma anuló su antiguo aspecto de fortaleza, creando una nueva fachada, elevando un piso y ampliando las torres.

De gran proyecto de Mariategui, cuyos planos de conservan en el Archivo de la Villa de Madrid, sólo se ejecutó una parte. La actual fachada se corresponde con la efectuada entonces.

En cuanto a los planos del Archivo de Villa habría que decir que el único que posee el expediente está incompleto y en muy mal estado de conservación. La reproducción que se incluye a continuación nos ha sido proporcionada por el Servicio Histórico del C.O.A.M.

Reformas de Don Teobaldo de Saavedra y Cueto, primer Marqués de Viana.

El Duque de Rivas habitó el palacio hasta su muerte acaecida en 1865. Heredado por su hijo mayor, en 1880 el nuevo duque transmitió la propiedad del inmueble a su hermano menor don Teobaldo de Saavedra y a su esposa doña Carmen Pérez de Barradas.

Con los nuevos propietarios la mansión cambiaría de nombre llamándose, desde entonces, palacio de Viana. Según Guerra de la Vega fue en este momento cuando se levantó el patio de Columnas, aunque no explicita ni las fuentes documentales consultadas para tal aseveración ni el nombre del arquitecto responsable de las obras.

Lo que sí está claro es que, por entonces, la suntuosa mansión contaba con “hierros caloríferos, chimeneas, reposteros, aparadores de comedor con su espejo fijo, retretes a la inglesa, candelabros en la escalera principal y farola colocada en el portal13

Al parecer don Teobaldo Saavedra amplió el primitivo jardín, adquiriendo la limítrofe huerta del convento, que convirtió en un gran parque arbolado con robles y castaños de Indias de corte romántico. 14

En 1891 se produce el derribo del colindante Monasterio de la Concepción Jerónima y posterior venta del solar. De esta manera, la antigua Plazuela de las Monjas se transformó en una calle denominada del Duque de Rivas, que comunicaba la de la Colegiata y la de Concepción Jerónima.

Como resultado de la desaparición del monasterio, la parte del palacio que estaba junto al crucero y presbiterio de la iglesia quedó al aire, por lo que resultó necesaria una nueva reforma que definiese el contorno meridional del Palacio.15

En los índices de los objetos que, con ocasión del derribo, pasaron a cargo el Ayuntamiento aparecen citadas dos memorias funerales – que no sepulcros – de Beatriz Galindo y de su esposo. Llanos y Torriglia asegura que el Almacén de la Villa custodiaba ya en 1920 estos memoriales junto con la puerta y la escalera.16 Se desconoce si aún hoy el Ayuntamiento guarda alguno de estos elementos arquitectónicos y escultóricos. Sabido es que la puerta del Hospital de la Latina se halla levantada en los aledaños de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en la Ciudad Universitaria. Se desconoce la suerte que corrió la escalera.

2.2. Palacio de Viana

Reforma de don Fausto de Saavedra y Collado, marqués de Viana,

En 1920, siendo propietario don Fausto de Saavedra, se realiza una reforma a cargo del arquitecto don Valentín Roca. El historiador Urbina atribuye a esta restauración la ampliación de la parte posterior del palacio y en la remodelación del jardín interior, mientras que Guerra de la Vega alude a la reforma interior del palacio.

Según Guerra de la Vega, el arquitecto Roca habría olvidado sus preferencias modernistas para elaborar una decoración inspirada en la arquitectura plateresca de comienzos del siglo XVI, estilo que se atribuía al palacio original, construido por Beatriz Galindo en los últimos años del reinado de los Reyes Católicos.

De la Vega atribuye al arquitecto Roca la restauración del patio plateresco y la decoración de la escalera noble (hacia 1912-14), con inspiración en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares diseñada por Alonso de Covarrubias.

En las dos obras consultadas no se aportan pruebas documentales que demuestren la participación de Valentín Roca en tales reformas.

Por otra parte, en el Archivo de la Villa sí consta un proyecto de obras nuevas en el palacio de Viana. Se trata de la construcción de un guarda muebles en la azotea. Levantando la armadura se edificó una nueva planta de “una superficie de ciento treinta y tres metros cuadrados cincuenta y cinco decímetros… que se distribuirá en pasillo central y dos espacios habitacionales para destinarlos á guardamuebles17

2.3 El Palacio de Viana como dependencia del Ministerio de Asuntos Exteriores

Su proximidad al Palacio de Santa Cruz provocó que en el año de 1939 el Ministerio de Asuntos Exteriores arrendase el palacio de tal forma que éste pasase a constituir la vivienda oficial del Ministro del Departamento.

Esta operación se explica por la necesidad de espacio que parecía tener el citado Ministerio. Desde 1935 se venía produciendo una gestión de espacios colindantes al de Santa Cruz con vistas a su ampliación.

En 1940 se decidió ampliar las dependencias ministeriales. Para ello se expropió la manzana inmediata, se produjo el derribo de varias casas y se construyó un edificio nuevo enlazado al original por un patio. El autor de tan armónico proyecto fue el arquitecto Pedro Muguruza Otaño que traza planos de una fábrica semejante al Palacio viejo, siguiendo con cuidado el mismo estilo en rosado ladrillo y granito de Guadarrama.

A pesar de la proximidad, estas obras en Santa Cruz no tuvieron ninguna repercusión en un principio, en el cercano edificio del Palacio de Viana.18

Pero el 25 de abril de 1935, siendo Ministro don Alberto Martín Artajo e Introductor de Embajadores don Luís Álvarez de Estrada, el palacio fue finalmente adquirido por el Estado a su entonces propietario don Fausto Saavedra Collado.

El Ministro Fernando María Castiella y Maíz realizará en los años 60 una importante restauración basada en trabajos de modernización del edificio y, sobre todo, una remodelación decorativa de los principales salones llevada a cabo por el arquitecto don Luís Martínez Feduchy y el experto anticuario e historiador del arte don Carlos de Beistegui.

En la actualidad, todos los salones son distintos entre sí y poseen un estilo propio, formando un conjunto armonioso que proporciona al palacio un especial carácter íntimo y acogedor. Destacan entre ellos: el Salón Verde, con magníficas reproducciones de tapices de Goya; el Salón Rojo, que ocupa casi todo el frente de la fachada principal y que se comunica con el Comedor de Gala y la Biblioteca, y ésta con el Salón Amarillo. Es muy característico el Salón de Música o de Baile, con un magnífico parquet taraceado, su espléndido espejo y sus cuatro tapices de Bruselas del siglo XVII.

Todo este aparato ornamental cumple sus funciones en las recepciones oficiales que en ellos se ofrecen pues su uso actual es el de residencia y representación de los Ministros Exteriores en España.

Subsisten en el edificio remozado los estilos clásicos de los Austrias y Borbones. La restauración ha sido claramente difícil, ardua y atractiva. Las colecciones de objetos artísticos propiedad del Estado español podrán contar con un marco adecuado. El esplendor y la elegancia alternan con lo estilos y las épocas, desde las arcadas neoclásicas y las puertas de entrepaños del período de los Austrias. El problema principal de la diversidad de estilos fue afrontado con audacia y valentía.”19

Baste añadir a las palabras de Jorro Beneyto, la pormenorizada descripción que don José Antonio de Urbina incluía en su “Historia y descripción del Palacio de Viana” en 1987:

El edificio que hoy conocemos con el nombre de Palacio de Viana está situado en la calle del Duque de Rivas, con vuelta a la de Concepción Jerónima. Por esta calle tiene una fachada de unos 52 metros y por la anterior de unos 20 metros aproximadamente. Por su parte posterior, aparte de lindar con otros inmuebles, se asoma al callejón de Concepción Jerónima y se abre a un apacible y romántico jardín privado, resto de lo que en su día formó parte del Monasterio de las Madres Jerónimas.

…. Consta de sótano, planta baja, principal o noble y una tercera planta ligeramente retranqueada de las fachadas principales con cubierta de teja árabe, así como los cuerpos extremos que acusan un ligero resalte con apariencia de torreones, teniendo en esa tercera planta mayor altura que el resto, reafirmando aquel carácter. Visto el edificio desde la calle Duque de Rivas tiene en su parte derecha un patio abierto con jardincillo, cerrado en su extremo derecho por un cuerpo a juego con los dos torreones del cuerpo central.

Las fachadas acusan un carácter decimonónico, con algún apunte neoclásico, siendo sus elementos más destacados los tres portalones de acceso al zaguán, en el que el central está jambeado de granito y rematado por un friso con cornisa; las antas de columnas pseudo jónicas que ocupan toda la altura de la planta noble, con entablamento corrido a lo largo de las fachadas y que enmarcan los balcones con huecos rematados por friso y cornisa con sendos escudos; el enfoscado abultado y con profundas llagas horizontales en la planta baja de los tres torreones; los miradores en planta principal, situados en los cuerpos extremos del inmueble, y el enfoscado en los aristados de éstos, acusando una imitación de despiece de piedra.

Como ya se ha explicado con anterioridad, la edificación se desenvuelve alrededor de dos patios interiores rodeados de galerías cerradas, a excepción del de la planta baja del que linda con el zaguán de acceso, que queda definido por columnas dejando a su alrededor una galería abierta al mismo. Este patio se encuentra hoy cubierto por un lucernario que posibilita que su pavimento está alfombrado y que sirvan como lugar de paso desde el zaguán a la escalera principal.

Esta escalera es quizá uno de los elementos más característicos e importantes del palacio. Ejecutada en dos tramos, con tracerías platerescas y un gran espejo en el descansillo, que hace que tanto desde su arranque como desde su desembarco se contemple la totalidad de la escalera, proporciona una gran sensación de profundidad…

… El palacio tiene una capilla ejecutada en estilo neogótico, situada al fondo del Salón Goyesco o Comedor de Gala y que se abre en la tercera planta a modo de reducido coro…20


1 Tubino, .Francisco María. Puerta y escalera del Hospital de la Latina. Madrid, 1880.

Compuso Beatriz algunos libros sobre literatura clásica, citándose entre ellos sobre los antiguos comentarios de Aristóteles. También se la atribuye una colección de poesías latinas.”

2 AHPM, 314, folio 708. Testamento (incompleto) de Francisco Ramírez de Madrid, 13 de Octubre de 1499.

3 R. Guerra de la Vega. Palacios de Madrid. Madrid, 2001, pág, 240.

4 Matilla Tascón, A. Beatriz Galindo, Francisco de Madrid y su familia. Madrid, 2000 pág, 14

5 Madoz,P. Diccionario geográfico y estadístico…..Madrid, 1948, pág, 211

6 AHPM, 52: folios 64/ 72. Beatriz Galindo funda con parte de sus bienes, un mayorazgo a favor de su hijo el comendador Fernán Ramírez. 1504-abril-3

7 AHPM, 314, folio 708. Testamento de Francisco Ramírez de Madrid. Ver ANEXO Nº 1

8 Llanos y Torriglia, F. Una consejera de Estado. Doña Beatriz Galindo. Madrid, 1920, pág, 37

9 Jorro Beneyto, Jaima. Conde de Altea. Historia del Palacio de Santa Cruz (1629-1979). Madrid, 1979, pág, 251-252.

10 AHPM, 259, folios 21-26. 1563, enero 16. Testamento y codicilo de don García Ramírez, hijo de Nuflo Ramírez Galindo y de doña Ana de Mendoza.

11 AHPM, 295, folio 1.061. Capitulaciones del casamiento de doña Beatriz Ramírez de Mendoza, Señora de la casa y estado de Rivas, con don Fernando de Saavedra, conde de Castellar. Siguen otras escrituras con relación a dicho casamiento: sucesión en el mayorazgo de doña Beatriz, arras, dotes…

12 Cervera Vera, L. “Francisco Javier de Mariategui…” Madrid, 1994, págs, 36-65

13 Jorro Beneyto, J. Historia del palacio de Santa Cruz. Madrid, 1979, pág, 254.

14 Urbina, José Antonio. Historia y descripción del Palacio de Santa Cruz y Viana. Madrid, 1987. pág, 27

15 Guerra de la Vega, R. Palacios de Madrid. Madrid, 2001, pág, 249

16 Llanos y Torriglia, F. Una consejera de Estado. Doña Beatriz Galindo. Madrid, 1920, pág, 57.

17 Ver apéndice documental nº 2: AV, 22-192-20: Expediente incoado por el Exmo. Sr. Marqués de Viana para verificar obras de ampliación en el fondo del callejón de la Concepción Jerónima.

18 “La ampliación del edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores”, Gran Madrid, Madrid 1950.

19 Jorro Beneyto, J. Historia del Palacio de Santa Cruz. Madrid, 1979, pág, 255.

20 Urbina , José Antonio de. Historia y Descripción de los Palacios de Santa Cruz y Viana. Madrid, 1987, pág, 29-31

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